Una buena idea que no puede ejecutarse no es todavía una buena solución.
Cuestionar lo establecido puede ayudarnos a encontrar caminos nuevos. Rechazarlo automáticamente solo porque ya existe es otra forma de dejar que otros decidan cómo pensamos.
Cuestionar lo establecido puede ayudarnos a encontrar caminos nuevos. Rechazarlo automáticamente solo porque ya existe es otra forma de dejar que otros decidan cómo pensamos.
Cuando buscamos nuevas oportunidades solemos mirar hacia fuera. Nuevos mercados, nuevas tecnologías, nuevos clientes. Sin embargo, algunas oportunidades no aparecen porque llegue algo nuevo. Aparecen cuando aprendemos a mirar de otra manera algo que siempre estuvo ahí.
Muchas empresas saben perfectamente dónde están. Conocen su facturación, sus clientes, sus productos y sus problemas. Lo que resulta bastante más difícil es saber hasta dónde podrían llegar con todo lo que ya tienen.
Las empresas están llenas de decisiones que un día tuvieron sentido. La pregunta incómoda es cuántas volveríamos a tomar hoy.
Una empresa puede facturar, funcionar y cumplir objetivos y, aun así, haber dejado de imaginar lo que podría llegar a ser.