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El conocimiento que estás desperdiciando está sentado dentro de tu empresa

Las empresas buscan constantemente conocimiento fuera: consultores, cursos, nuevas contrataciones, informes o herramientas. Mientras tanto, una parte de las respuestas que necesitan puede llevar años entrando cada mañana por la puerta.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Tener personas con experiencia no significa estar aprovechando lo que saben. El conocimiento solo adquiere valor para una empresa cuando consigue detectarlo, compartirlo, relacionarlo y convertirlo en decisiones.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

CONOCIMIENTO

PERSONAS

OPORTUNIDADES

Sabemos qué hace cada persona. No siempre sabemos qué sabe.

Cuando incorporamos a alguien solemos hacerlo para cubrir una función. El Comercial vende, administración administra y producción produce. El cargo nos ayuda a ordenar la empresa, pero también puede limitar nuestra manera de mirar a quien lo ocupa. Detrás de ese puesto existe una persona con experiencias, conocimientos, intereses y capacidades que probablemente no aparecen en ninguna descripción de funciones. Una empresa puede conocer perfectamente para qué contrató a alguien y desconocer casi por completo todo lo demás que esa persona podría aportar.

Contratamos personas por lo que necesitamos que hagan. A veces olvidamos descubrir todo lo que saben.

Ikujiro Nonaka diferenció entre conocimiento explícito, aquel que podemos documentar y transmitir con relativa facilidad, y conocimiento tácito, mucho más ligado a la experiencia de las personas. Una parte importante de lo que sabe una organización no está escrita en ningún manual. Está en quien lleva años hablando con los clientes, resolviendo incidencias, fabricando un producto o detectando pequeños problemas cada día. Que ese conocimiento exista dentro de la empresa no significa que la empresa lo esté utilizando.

Conocimiento tácito

Es aquello que una persona ha aprendido mediante la experiencia y que muchas veces resulta difícil convertir en un procedimiento, un documento o una base de datos.

Puede estar dentro de tu empresa sin que nadie haya preguntado nunca por él.

La persona que prepara pedidos puede saber por qué determinadas devoluciones se repiten. Un comercial puede haber detectado una necesidad que ningún cliente formula directamente. Alguien de administración puede conocer una ineficiencia que cuesta horas cada mes. Y una persona contratada para una función concreta puede tener conocimientos completamente ajenos a su puesto que resulten útiles para otro problema. Antes de buscar siempre una respuesta fuera, quizá deberíamos aprender a preguntar mejor dentro.

Escuchar

No consiste en aceptar todas las ideas que aparecen.

Consiste en crear mecanismos para que el conocimiento pueda aparecer, evaluarse y llegar hasta el lugar donde puede resultar útil.

Una empresa puede tener talento y no saberlo.

Aprovechar el conocimiento interno no consiste en convertir cada decisión en una asamblea. La responsabilidad de decidir seguirá existiendo. Pero una decisión puede ser mucho mejor cuando incorpora información procedente de quienes conocen partes de la empresa que dirección no puede observar cada día. Quizá antes de contratar conocimiento, comprarlo o buscarlo fuera deberíamos comprobar cuánto tenemos ya dentro y estamos dejando pasar.

Lo visible

Puestos, funciones y responsabilidades.

Lo invisible

Experiencia, conocimiento e intereses.

Lo que hacemos

Preguntar, escuchar y conectar.

La que buscamos

Convertir conocimiento disperso en posibilidades para la empresa.

¿Cuánto sabe tu empresa que tu empresa todavía no sabe que sabe?

Porque el conocimiento de una organización no está únicamente en sus documentos, procesos o directivos. También está repartido entre las personas que la construyen cada día. El problema es que, si nunca encontramos la manera de hacerlo visible, podemos pasar años buscando fuera respuestas que llevan todo ese tiempo sentadas dentro.

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