NUEVO ESTUDIO POROMPOMPOM

01  / 04

Hay oportunidades que llevan años delante de ti.

Cuando buscamos nuevas oportunidades solemos mirar hacia fuera. Nuevos mercados, nuevas tecnologías, nuevos clientes. Sin embargo, algunas oportunidades no aparecen porque llegue algo nuevo. Aparecen cuando aprendemos a mirar de otra manera algo que siempre estuvo ahí.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Ver todos los días una empresa no significa conocer todas sus posibilidades. La costumbre nos ayuda a trabajar, pero también puede hacer invisibles personas, conocimientos, recursos o necesidades que llevamos años teniendo delante.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

OPORTUNIDADES

OBSERVACIÓN

NEGOCIO

Cuando ves algo todos los días, dejas de mirarlo.

Conocemos tan bien nuestra empresa que muchas cosas dejan de llamarnos la atención. Sabemos para qué sirve una máquina, qué compra cada cliente, qué hace cada persona y cómo funciona cada proceso. Ese conocimiento es necesario para trabajar, pero también construye una manera determinada de interpretar lo que tenemos. Dejamos de ver una máquina y vemos «la máquina que hace esto». Dejamos de ver una capacidad y vemos «lo que siempre hemos hecho». La experiencia nos ayuda a reconocer las cosas, pero puede dificultar que imaginemos otros usos para ellas.

A veces una oportunidad no aparece cuando encuentras algo nuevo, sino cuando vuelves a mirar algo conocido.

Tu empresa contiene más posibilidades de las que utiliza.

Edith Penrose planteó en The Theory of the Growth of the Firm una distinción especialmente interesante: los recursos de una empresa no tienen un único uso predeterminado. Lo importante también son los servicios y posibilidades que pueden generar dependiendo de cómo se combinen y utilicen. Una misma capacidad, conocimiento o infraestructura puede producir resultados diferentes. Esta idea cambia la pregunta. En lugar de pensar únicamente «¿qué tenemos?», podemos empezar a preguntarnos «¿qué más podríamos hacer con lo que tenemos?».

Observar

No consiste únicamente en mirar lo que existe.

Consiste en intentar separar una cosa del uso que siempre le hemos dado para descubrir otras posibilidades.

Puede ser una relación con clientes que permita desarrollar otro servicio, un conocimiento técnico aplicable a un mercado diferente, un espacio infrautilizado, un residuo que pueda convertirse en producto o una pregunta que los clientes repiten y nadie ha considerado negocio. No todo será una oportunidad y algunas ideas serán completamente inútiles. Precisamente por eso hay que investigarlas. Pero es difícil descubrir posibilidades nuevas si damos por hecho que ya sabemos para qué sirve todo lo que tenemos.

Oportunidad

No es cualquier idea que se nos ocurra.

Es una posibilidad que conecta una capacidad real de la empresa con una necesidad, un problema o un valor que alguien está dispuesto a reconocer.

Quizá no necesitas buscar más lejos. Necesitas mirar más cerca.

Las oportunidades no siempre llegan disfrazadas de gran innovación. Algunas llevan años apareciendo en conversaciones con clientes, pequeños problemas, conocimientos desaprovechados o recursos que utilizamos de una única manera. La dificultad no está solamente en encontrarlas, sino en dejar de mirar nuestra empresa como ya sabemos que es durante el tiempo suficiente para preguntarnos qué más podría ser.

Lo conocido

Aquello que vemos todos los días.

Lo invisible

Posibilidades ocultas por la costumbre.

Lo que hacemos

Observar, relacionar y cuestionar.

La que buscamos

Convertir capacidades existentes en nuevas oportunidades.

¿Y si la próxima gran oportunidad de tu empresa no estuviera fuera, sino delante de ti desde hace años?

Porque conocer muy bien una empresa también puede hacer que dejemos de verla. A veces no necesitamos incorporar algo que no tenemos, sino cambiar la pregunta sobre aquello que ya existe y descubrir una posibilidad que siempre estuvo ahí, esperando que alguien la mirara de otra manera.

Scroll al inicio