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Pensar diferente no consiste en llevar la contraria.

Cuestionar lo establecido puede ayudarnos a encontrar caminos nuevos. Rechazarlo automáticamente solo porque ya existe es otra forma de dejar que otros decidan cómo pensamos.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Pensar diferente no significa elegir siempre la opción contraria. Significa tener suficiente criterio para aceptar una idea cuando tiene sentido y cuestionarla cuando encontramos una posibilidad mejor.

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Ser diferente no puede ser el objetivo.

Si todas las empresas de un sector utilizan azul, podemos decidir utilizar rojo. Seremos diferentes, pero no necesariamente mejores, más relevantes ni más interesantes. La diferencia por sí misma no aporta valor. Lo importante es comprender por qué todos utilizan azul, cuestionar si esas razones siguen teniendo sentido y decidir después qué deberíamos hacer nosotros. Puede que terminemos utilizando rojo. O puede que descubramos que el azul era exactamente la decisión correcta. Pensar diferente empieza antes de elegir una respuesta diferente.

Si tu única razón para hacer algo es que los demás hacen lo contrario,  ellos siguen decidiendo por ti.

Cuestionar no significa rechazar.

Edward de Bono popularizó el concepto de pensamiento lateral para describir formas de escapar de patrones habituales y explorar alternativas que el razonamiento más convencional puede no mostrar inicialmente. La idea no consiste en negar sistemáticamente las soluciones existentes, sino en evitar que sean las únicas que consideramos. Pensar diferente no exige destruir lo establecido. Exige ser capaz de imaginar otras posibilidades antes de decidir cuál tiene más sentido.

Criterio

No consiste en estar de acuerdo.

Tampoco en estar en desacuerdo.

Consiste en tener razones para saber por qué eliges una opción y descartas las demás.

En una empresa resulta fácil confundir innovación con oposición. Cambiar un proceso porque es antiguo, rechazar una estrategia porque la utiliza la competencia o buscar algo extravagante para demostrar que somos creativos puede producir diferencias completamente inútiles. Lo interesante aparece cuando comprendemos primero el problema y después permitimos que la solución llegue desde cualquier lugar, incluso desde aquello que ya existía. Una idea convencional que resuelve mejor el problema sigue siendo mejor que una idea revolucionaria que no sirve para nada.

Diferencia

Ser diferente tiene valor cuando la diferencia responde a una razón.

Si no mejora, resuelve, conecta, simplifica o aporta algo relevante, quizá solo sea distinta.

No necesitamos pensar al revés. Necesitamos aprender a pensar por nuestra cuenta.

Pensar diferente requiere conocimiento, curiosidad y capacidad para cuestionar incluso nuestras propias ideas. A veces nos llevará a romper completamente con lo establecido y otras a descubrir que aquello que todos hacían tenía bastante sentido. La libertad no está en elegir siempre otro camino. Está en ser capaz de observar todos los caminos y construir un criterio propio para decidir cuál merece la pena recorrer.

Lo establecido

Una posibilidad, no una verdad.

Llevar la contraria

Reaccionar frente a lo que otros hacen.

Pensar diferente

Explorar otras posibilidades.

La que buscamos

Construir criterio para decidir.

Si para ser diferente necesitas saber qué hacen los demás y hacer justo lo contrario, ¿realmente estás pensando por ti mismo?-

Porque pensar diferente no consiste en oponerse al mundo. Consiste en comprenderlo lo suficiente como para no aceptar automáticamente sus respuestas, pero tampoco rechazarlas por sistema. La diferencia verdaderamente interesante aparece cuando dejamos de preguntarnos qué hacen los demás y empezamos a tener razones propias para decidir qué queremos hacer nosotros.

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