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¿Qué harías desaparecer mañana de tu empresa si pudieras empezar de nuevo?

Las empresas están llenas de decisiones que un día tuvieron sentido. La pregunta incómoda es cuántas volveríamos a tomar hoy.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Imaginar que empiezas de cero permite observar tu empresa sin el peso de su historia. Y descubrir qué sobra puede ser tan importante como decidir qué falta.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

DECISIONES

INERCIA

CAMBIO

Si mañana empezaras de nuevo, ¿lo volverías a hacer así?

Las empresas no aparecen terminadas. Se van construyendo con decisiones tomadas en momentos diferentes. Contratas a alguien porque hacía falta, creas un procedimiento para solucionar un problema, añades una reunión, incorporas un servicio o compras una herramienta. Cada decisión puede tener una explicación perfectamente razonable. El problema aparece cuando dejamos de preguntarnos si esa explicación continúa siendo válida. Con los años podemos acabar manteniendo una empresa diseñada para circunstancias que ya no existen.

Si hoy no existiera, ¿lo volverías a crear?. 

A veces el problema no es lo que falta. Es lo que sobra

Existe un concepto interesante en economía: la destrucción creativa, popularizado por Joseph Schumpeter. Explica cómo la aparición de nuevas formas de hacer las cosas desplaza estructuras anteriores. En una empresa ocurre algo parecido a menor escala. Innovar no siempre consiste en incorporar algo. A veces requiere eliminar aquello que consume recursos, atención o energía sin aportar suficiente valor. Antes de preguntarnos qué necesita una empresa para avanzar, quizá deberíamos preguntarnos qué está ocupando el espacio que necesita para hacerlo.

Quizá antes de preguntarnos cuánto queremos crecer deberíamos preguntarnos hacia dónde queremos ir.

Quitar

No significa recortar por recortar.

Significa preguntarse qué cosas seguimos manteniendo únicamente porque forman parte de la empresa desde hace demasiado tiempo.

Haz un ejercicio sencillo. Imagina que mañana desaparece tu empresa, pero conservas todo lo que sabes sobre ella. Tienes que reconstruirla. ¿Crearías los mismos departamentos? ¿Ofrecerías todos los servicios actuales? ¿Mantendrías las mismas reuniones? ¿Utilizarías los mismos proveedores? ¿Diseñarías los mismos procesos? Probablemente algunas cosas volverían exactamente como estaban. Otras cambiarían. Y unas cuantas, sencillamente, no regresarían. Esas últimas son las interesantes, porque quizá hoy estés dedicando personas, dinero y tiempo a sostener algo que tú mismo ya no construirías.

Inercia

Hay cosas que permanecen dentro de una empresa no porque alguien haya decidido que deben continuar, sino porque nadie ha vuelto a decidir sobre ellas.

¿Y si para avanzar primero tuvieras que hacer sitio?

No hace falta desmontar una empresa cada cinco años. Pero sí puede ser saludable mirarla alguna vez como si todavía no existiera. Ese ejercicio elimina durante unos minutos el «siempre lo hemos hecho así» y obliga a justificar cada pieza. Quizá descubras algo importante: la empresa que construirías hoy no es exactamente la empresa que estás manteniendo.

Lo que existe

Procesos, servicios, reuniones, estructuras.

Lo que cuestionamos

Si todavía tienen sentido.

Lo que buscamos

Liberar recursos y atención.

La pregunta

Si no existiera hoy, ¿volveríamos a crearlo?

¿Cuánto de tu empresa existe por decisión y cuánto por costumbre?

Porque mantener algo también es una decisión, aunque muchas veces no seamos conscientes de estar tomándola. Quizá revisar una empresa no consista únicamente en decidir hacia dónde queremos ir, sino también en preguntarnos qué cosas ya no deberían acompañarnos hasta allí.

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