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Quizá ya tienes dentro a la persona que estás buscando fuera.

Cuando una empresa necesita una capacidad nueva, la reacción habitual es mirar fuera. Publicamos una oferta, buscamos un especialista o contratamos ayuda externa. Pero pocas veces empezamos preguntándonos quién podría crecer dentro.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Conocer el puesto que ocupa una persona no significa conocer todo su potencial. A veces el siguiente talento que necesita una empresa ya está contratado, pero nadie le ha dado todavía la oportunidad de demostrarlo.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

PERSONAS

TALENTO

OPORTUNIDADES

Contratamos para un puesto y terminamos viendo un puesto

Una persona entra para administración y acaba siendo «la de administración». Otra entra como comercial y se convierte en «el comercial». Es lógico: necesitamos funciones para organizarnos. El problema aparece cuando confundimos la función con la persona. Alguien puede llevar años cumpliendo perfectamente aquello para lo que fue contratado mientras desarrolla capacidades, intereses y conocimientos que nunca hemos necesitado preguntarle. Los puestos nos dicen qué hace alguien hoy. No necesariamente qué podría llegar a hacer mañana.

Una persona puede haber evolucionado más rápido que el puesto que ocupa.

El talento también necesita que alguien lo vea.

La investigación sobre job crafting, desarrollada inicialmente por Amy Wrzesniewski y Jane Dutton, estudia cómo las personas modifican aspectos de sus tareas, relaciones o manera de entender su trabajo para adaptarlo a sus capacidades e intereses. Resulta interesante porque rompe con una visión demasiado rígida del puesto: las personas no son piezas estáticas dentro de un organigrama. Aprenden, desarrollan habilidades y encuentran nuevas formas de aportar. El problema es que una empresa puede seguir mirando la fotografía del día en que las contrató.

Potencial

No es imaginar que cualquiera puede hacer cualquier cosa.

Es detectar capacidades reales que todavía no hemos tenido la oportunidad, la necesidad o la curiosidad de utilizar.

Quizá quien necesitas para coordinar un proyecto lleva años resolviendo informalmente problemas entre departamentos. Tal vez la persona capaz de desarrollar una nueva línea comercial conoce el producto mejor que nadie, aunque nunca haya tenido ese cargo. O alguien contratado para una tarea técnica tiene una extraordinaria capacidad para explicar, organizar o crear. Nada de esto significa promocionar por intuición. Significa observar, probar y ofrecer oportunidades antes de asumir automáticamente que la respuesta tiene que venir de fuera.

Oportunidad

El potencial no se descubre únicamente preguntando «¿qué sabes hacer?».

También aparece cuando damos a una persona la posibilidad de enfrentarse a algo que todavía no había hecho.

Aprovechar el conocimiento interno no consiste en convertir cada decisión en una asamblea. La responsabilidad de decidir seguirá existiendo. Pero una decisión puede ser mucho mejor cuando incorpora información procedente de quienes conocen partes de la empresa que dirección no puede observar cada día. Quizá antes de contratar conocimiento, comprarlo o buscarlo fuera deberíamos comprobar cuánto tenemos ya dentro y estamos dejando pasar.

Antes de publicar la oferta, mira a tu alrededor.

Habrá momentos en los que la empresa necesite conocimiento que sencillamente no tiene y buscar fuera será la decisión correcta. Pero convertirlo en nuestra primera reacción puede hacernos ignorar a quienes ya conocen la cultura, los clientes y el negocio. Antes de decidir que falta alguien, quizá deberíamos preguntarnos algo más incómodo: ¿conocemos realmente las capacidades de las personas que ya tenemos?

Lo que vemos

Puestos y responsabilidades.

Lo que puede existir

Capacidades todavía no utilizadas.

Lo que hacemos

Observar, preguntar y probar.

La que buscamos

Conectar talento interno con nuevas necesidades.

¿Y si la persona que necesitas ya trabaja contigo, pero nunca le has dado la oportunidad de demostrarlo?

Porque buscar talento no debería consistir únicamente en encontrar nuevas personas. También debería significar descubrir mejor a las que ya tenemos. A veces una oportunidad para la empresa empieza exactamente ahí: cuando dejamos de mirar a alguien por el puesto que ocupa y empezamos a preguntarnos hasta dónde podría llegar.

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