NUEVO ESTUDIO POROMPOMPOM

01  / 04

¿Quién piensa en tu empresa mientras todos están trabajando?

Una empresa puede estar llena de personas trabajando y, sin embargo, tener muy poco tiempo para pensar qué está haciendo, por qué lo hace y qué debería hacer después.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Clientes, correos, reuniones, incidencias, presupuestos, entregas. Todo parece importante. Y probablemente lo sea. Pero hay una tarea que rara vez aparece en la agenda: pensar en la propia empresa.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

PERSPECTIVA

ESTRATEGIA

TIEMPO

DECISIÓN

Estar muy ocupados no significa estar avanzando

Una empresa necesita producir, vender, atender clientes y solucionar problemas. Es inevitable. Pero cuando toda la organización está absorbida por la operación aparece una paradoja: funciona, pero apenas tiene tiempo para preguntarse si podría funcionar de otra manera. Incluso el empresario puede terminar convertido en un trabajador más de su propia empresa, saltando de urgencia en urgencia. El día termina con muchas cosas hechas, aunque ninguna haya respondido a una pregunta bastante más importante: ¿hacia dónde estamos llevando todo esto?

Una empresa necesita personas que haga. Pero también necesita tiempo para pensar qué merece la pena seguir haciendo 

Pensar también es trabajar

Peter Drucker escribió sobre la necesidad de distinguir entre hacer las cosas correctamente y hacer las cosas correctas. La diferencia parece pequeña, pero empresarialmente es enorme. Puedes optimizar un proceso que quizá ya no necesitas, vender mejor un producto que está perdiendo sentido o conseguir que un equipo ejecute perfectamente una dirección equivocada. La eficiencia mejora cómo hacemos algo. Pensar obliga a hacerse una pregunta anterior: ¿deberíamos estar haciendo esto?

Perspectiva

Cuando estás dentro de la operación ves problemas, tareas y urgencias.

Cuando consigues separarte de ella empiezas a ver relaciones, oportunidades y decisiones.

Y pensar en la empresa no debería significar necesariamente encerrarse el CEO una tarde con una libreta. Parte del conocimiento más valioso puede estar repartido entre quienes trabajan cada día con clientes, proveedores, productos y procesos. Ellos detectan fricciones, repeticiones y oportunidades que quizá nunca llegan a dirección. El reto no es conseguir que todo el mundo se convierta en estratega, sino construir espacios donde trabajar en la empresa y pensar sobre la empresa puedan convivir.

Tiempo

Si pensar en la empresa solo ocurre cuando queda un hueco, probablemente nunca ocurra.

Pensar también necesita espacio, método y atención.

¿Y esto, para qué sirve en una empresa?

Sirve para detectar oportunidades antes de necesitarlas, cuestionar procesos antes de que se conviertan en problemas y decidir hacia dónde avanzar antes de que el mercado lo decida por ti. Una empresa no puede vivir permanentemente pensando: tiene que hacer. Pero tampoco debería vivir permanentemente haciendo. Porque mientras todos trabajan dentro del negocio, alguien tiene que seguir pensando en el negocio.

Lo que vemos

Tareas, reuniones, clientes, urgencias.

Lo que puede faltar

Perspectiva.

Lo que necesitamos

Tiempo para observar y cuestionar.

La pregunta

¿Quién está pensando en la empresa mientras la empresa funciona?

¿Quién está pensando en lo que vendrá cuando todos están ocupados con lo que hay?

Porque una empresa puede trabajar muchísimo y seguir exactamente en el mismo sitio. Pensar no sustituye a hacer, pero permite decidir qué merece realmente nuestro esfuerzo antes de dedicarle más tiempo, personas y recursos.

Scroll al inicio