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¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo por primera vez en tu empresa?

Una empresa aprende para dejar de improvisar. Construye procesos, acumula experiencia y descubre qué funciona. Pero existe un riesgo: llegar a saber tan bien cómo hacer las cosas que dejemos de probar otras.

Julio Nieto Pita 

8 min. de lectura

Hacer algo por primera vez implica incertidumbre y posibilidad de equivocarse. También es la única manera de descubrir algo que todavía no sabemos.

ESTE ARTÍCULO HABLA SOBRE

EXPERIMENTACIÓN

APRENDIZAJE

EVOLUCIÓN

La experiencia nos enseña. Y a veces también nos limita.

Al principio de una empresa casi todo ocurre por primera vez: el primer cliente, el primer empleado, el primer error importante o la primera decisión que realmente da miedo. Después aprendemos. Y esa experiencia nos permite trabajar mejor, más rápido y con menos errores. El problema aparece cuando aquello que hemos aprendido se convierte en la única forma que contemplamos de hacer las cosas. La experiencia debería ayudarnos a decidir mejor, no impedirnos volver a experimentar.

Si siempre sabes exactamente lo que va a ocurrir, probablemente hace demasiado tiempo que no pruebas nada nuevo.

Aprender también significa descubrir que estábamos equivocados.

Amy Edmondson, profesora de Harvard Business School, ha estudiado ampliamente el aprendizaje dentro de las organizaciones y el papel que desempeña el error cuando se utiliza para obtener conocimiento. No todos los fallos son valiosos ni equivocarse convierte automáticamente una decisión en innovación. Pero experimentar en terrenos donde todavía no conocemos la respuesta puede generar información que sería imposible obtener haciendo únicamente aquello que ya dominamos. Probar no consiste en equivocarse sin criterio. Consiste en aprender algo que antes no podíamos saber.

Experimentar

No es hacer cosas diferentes porque sí.

Es probar una posibilidad con una pregunta detrás y utilizar el resultado para aprender.

La primera vez que haces algo no tienes experiencia sobre aquello que estás haciendo. Precisamente por eso obliga a observar, preguntar, adaptar y prestar atención. Puede ser probar un producto, cambiar una forma de vender, colaborar con alguien inesperado o plantear un servicio que nunca habías ofrecido. Algunas pruebas saldrán mal y otras no llegarán a ninguna parte. Pero una empresa que nunca hace nada por primera vez solo puede aprender sobre aquello que ya hace.

Aprendizaje

La pregunta después de probar algo nuevo no debería ser únicamente «¿ha funcionado?».

También debería ser: «¿qué sabemos ahora que antes no sabíamos?»

No todo tiene que convertirse en un gran proyecto

Experimentar no significa apostar la empresa cada lunes. Muchas veces basta con pequeñas pruebas que permitan descubrir antes de decidir. Cambiar una pregunta, enseñar una idea a un cliente, probar un proceso o construir una versión mínima de algo. Lo importante no es vivir permanentemente haciendo cosas nuevas. Es evitar que la experiencia nos convenza de que ya conocemos todas las posibilidades que merece la pena explorar.

Lo conocido

Experiencia y seguridad.

Lo nuevo

Incertidumbre y posibilidad.

Lo que hacemos

Probar, observar y aprender.

La que buscamos

Descubrir aquello que todavía no sabemos

¿Cuántas cosas de tu empresa sabes que funcionan porque las has probado y cuántas porque nunca has probado otra cosa?

Porque hacer algo por primera vez no garantiza encontrar una buena idea. Pero si una empresa deja de experimentar durante demasiado tiempo, también renuncia a descubrir posibilidades que nunca aparecerán mientras siga haciendo exactamente aquello que ya sabe hacer.

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